¡Qué fácil ser feliz en el trabajo!

Ser feliz en tu trabajo no depende de lo que tienes sino de lo que haces.

No depende entonces de cuánto dinero ganas, o de qué títulos has logrado alcanzar (¡que vaya que muchas veces nos dan alegrías!) o de si tu puesto es “relativamente seguro”. Se trata de lo que haces para tener un buen ambiente, de cómo valoras a tus trabajadores o compañeros. Cómo te mueves en un espacio de respeto y colaboración. Cómo cuando trabajas, lo haces con sentido. Cómo disfrutas de lo que haces cada día. Cómo compartes ese gozo y ¡contagias a otros!

En resumidas cuentas, tiene que ver con tu propia motivación, lo que en psicología denominamos “motivación intrínseca”, que es aquello que te mueve desde dentro a hacer cosas. Lo contrario es la “motivación extrínseca” que implica que hay elementos externos que sirven de motivación (por ejemplo, los bonos). Con esto no quiero decir que lo externo sea malo. Por el contrario, muchas veces es bueno y útil, pero debemos tener claro que sólo moverá a las personas por un tiempo limitado. Lo más poderoso, es fortalecer la motivación interior. ¡Es la fuerza más transformadora y poderosa que existe!

Una persona motivada desde dentro, es capaz de muchas y grandes cosas. Por eso, si pensamos en la felicidad en el trabajo, debemos pensar primero qué es lo que nos mueve a estar en ese trabajo y no en otro. Luego, ver qué ocurre a nuestro alrededor y ver cómo eso aporta o disminuye la motivación. Puede ser que estés en tu trabajo soñado, pero que la relación con las personas sea desastrosa; o que tus jefes no te valoren, o que nunca nadie reconozca tu esfuerzo, entre otras. Te puedo asegurar que tu motivación interior sufrirá los daños.

De ahí que es importante que, si definimos entre todos los miembros de un equipo que efectivamente queremos ser felices en nuestro trabajo, porque eso nos alimenta por dentro y entramos en un círculo virtuoso, entonces tenemos que definir qué haremos para que eso ocurra. Ahí ya dependerá de la creatividad de cada equipo.

Algunas sugerencias: “el muro de las felicitaciones”. Haz público el buen desempeño de tu equipo. En papeles de colores y en un lugar visible, coloca felicitaciones por los pequeños grandes logros de tu jefe, pares o subalternos. Otra alternativa es implementar un “calendario de fechas importantes”, que incluya los cumpleaños y algunas otras que sean de importancia para el equipo, y dense el tiempo de celebrarlas. No se necesitan grandes fiestas, basta con hacer algo distinto ese día. Lleva un “registro de imágenes de los buenos momentos” y ponlos en una pared. Tendrás de manera visible, un recordatorio de los momento alegres compartidos (siempre sirven para dar ánimos en los momentos más difíciles). Lleva en un espacio común el “cumplimiento de metas”. Que todos puedan ver que su esfuerzo rinde frutos.

Estas sugerencias, y cualquier otra que se te pueda ocurrir, lo que buscan es generar un espacio grato de trabajo, donde generamos un sentido de pertenencia y de sentido compartido. Donde nos sentimos valorados y reconocidos como personas, todos elementos que alimentan la motivación interior.

¿Ves qué sencillo es?

Los seres humanos no necesitamos grandes cosas para ser felices. En todo contexto buscamos querer y ser queridos; o valorar y ser valorados. Cuando esto ocurre, es como si encendiéramos una fuerte y poderosa luz interior.

Ensaya y ve dónde te lleva.

Publicado el 26 de junio de 2014 en http://asexma.cl/que-facil-ser-feliz-en-el-trabajo/


La felicidad (realmente) en el trabajo

De la felicidad en el trabajo ya se ha comenzado a hablar con fuerza. En todas partes del mundo. En Chile, ya ha comenzado a formar parte de intervenciones de distintas consultoras. Ya es un tema del cual hacerse cargo. Pero ¡ojo! Hay quienes lo utilizan sólo como estrategia de marketing para seguir ofreciendo más de lo mismo en materia de recursos humanos y capacitaciones. Muchos de ellos, seguro lo hacen de buena fe, pero lo importante a tener en cuenta es ¿realmente existe un cambio de enfoque tras las intervenciones que nos ofrecen? ¿Es la persona lo más importante? ¿Nos atrevemos realmente a hablar de felicidad en el trabajo o ella está relegada al ámbito de lo privado?

La Psicología Positiva plantea que no sólo deben existir pensamientos positivos, sino también acciones positivas. Por lo tanto, “las ganas” de mejorar la calidad de vida laboral y la felicidad de los miembros de la organización, no bastan para alcanzarlo. Falta poner ¡manos a la obra!, y realmente aportar a la felicidad para que cada uno pueda florecer.

Martin Seligman, fundador de la Psicología Positiva, propone el modelo P.E.R.M.A. (por su sigla en inglés) para hacerlo. En español, apunta a 5 elementos que son: las emociones positivas, el compromiso, las relaciones sociales, el significado y el logro.

Lograr el equilibrio de estos elementos, permitiría alcanzar una mayor plenitud en la vida.

Ya hemos abordado algunos de estos elementos en artículos anteriores.

Estos elementos, como podrás darte cuenta, forman parte de cualquier contexto en el que estemos inmersos y por tanto, no pueden quedar fuera del contexto laboral. Revisemos cada uno de ellos, basados en la propuesta explicativa de Maya Evia (Bolivia). Verás que lo conceptual, se vive mucho más sencillamente en la práctica.

Emociones positivas: son posibles de experimentar en un ambiente grato, ordenado, limpio (el orden exterior ayuda al orden interior), en el que también tenemos claro nuestro rol y funciones (no hay tanto espacio para la incertidumbre y la angustia) y en el que conocemos muy bien las “reglas del juego”; donde disfrutamos lo que hacemos; y ojalá podamos trabajar en equipo (las investigaciones han demostrado que las personas que trabajan en equipo, suelen ser más felices que aquellas que trabajan en solitario). ¡Atención! Depende de cada uno de nosotros que esto sea así. Aquellas cosas que no dependen de uno (como cuando hay que entregar un proyecto y aún falta la información de tu compañero; o cuando sale una reunión inesperada a último minuto de la tarde), enfréntalas con una actitud abierta a las emociones positivas (actitud relajada, distendida, que facilita la resolución, a pesar de lo serio que pueda ser el asunto en cuestión).

Compromiso: guarda relación con la energía que ponemos para lograr ciertas metas que pueden generarnos satisfacción y orgullo con lo realizado. Mientras más compromiso tengas con aquello que te motiva, más bienestar experimentarás (si la motivación no anda tan bien, chequea la razón. No te desanimes. La motivación puede desarrollarse).

Relaciones Sociales: acercarse más a los compañeros de trabajo, tanto desde lo laboral como desde lo personal. En el primer caso, hay que buscar relaciones que faciliten el beneficiarse mutuamente y puedan ambas partes potenciarse y lograr metas fijadas. En lo personal, busca espacios donde puedas preguntar realmente cómo está la otra persona (y no un saludo mecánico en el pasillo que, a veces, ni siquiera incluye miradas, y prácticamente nunca, conlleva una respuesta real sino un automático “bien ¿y tú?”); detente a escuchar a los demás; a la hora de almuerzo conversen de sus vidas, de sus hobbies, y no del trabajo; busquen espacios que les permitan relajarse. Estas son formas sencillas de lograr vínculos más fortalecidos.

Significado y sentido: hemos abordado esto antes. Pero en síntesis, es buscar esa pasión profunda en tí que te moviliza en la vida, y conectarlo con aquello que haces en lo cotidiano. Las acciones dejarán de ser mecánicas, y experimentarás mayor satisfacción en el proceso y no sólo al alcanzar la meta.

Logro: implica alcanzar la meta y disfrutarlo considerando el esfuerzo que hubo para conseguirlo. Reconocer el logro de los compañeros, aumenta considerablemente la motivación para buscar nuevos desafíos.

Recuerda siempre las 3D para que realmente haya felicidad en tu trabajo. Debes DECIDIRLO; entender que es DIFERENTE para cada persona y que, por lo tanto, no todos haremos las mismas acciones ni lo expresaremos del mismo modo; y que la actitud y conducta es algo que debemos realizar a DIARIO.

Por último, ten en cuenta que esta forma de vida va alimentando una suerte de “mochila de la felicidad” que nos servirá para disfrutar cada día, pero también nos servirá de sostén y fuerza en los tiempos no tan buenos.

Siembra cada día y cosecha siempre.

Publicado el 28 de Mayo de 2014 en http://asexma.cl/psicologos-voluntarios/

¿Cómo brindar bienestar en contextos de emergencia?

A comienzos de este mes, nuevamente nos vimos afectados como país por un terremoto. El desastre, en cuanto a lo material, fue menor que lo que experimentamos el 2010. Sin embargo, el efecto que esto trae en nuestra salud mental es igualmente importante.

Mucho hemos hablado aquí de la felicidad al interior de nuestras organizaciones. En esta oportunidad, no puedo dejar de tocar el tema de la emergencia en este espacio, siendo la felicidad o el bienestar un tema de fondo y transversal.

Probablemente, muchos de ustedes tendrán sus empresas en el norte, familia o amigos. Y todos nos hemos visto afectados de algún modo por esta crisis.

Una crisis, se entiende como aquello que genera un quiebre en la vida de las personas. En su cotidianidad. Existen crisis normativas y no normativas. Las primeras, son las que corresponden a las del ciclo vital (como por ejemplo, la adolescencia), y las otras corresponden a las que acabamos de vivir, que resultan más bruscas e inesperadas.

Las crisis son también una oportunidad. Una nueva posibilidad de hacer y de construir todo de un modo distinto y ahí es donde las empresas juegan un rol fundamental en este proceso que ya ha comenzado: el de la reconstrucción social y emocional de las personas.

¿Pero cómo hacemos esto dentro del trabajo? ¿Es el lugar para hacerlo? ¿Las emociones corresponden a este espacio?

Los seres humanos, pasamos gran parte de nuestras vidas en el trabajo. Crisis como la del terremoto, nos saca de nuestra vida cotidiana, afectando nuestra psiquis. Volver al trabajo, y en el caso de los niños volver al colegio, es un factor que ayuda a normalizar la vida cotidiana. Ahora bien, ¿cómo hacemos para acoger a quienes se encuentran afectados?

Primero, asumir que las personas pueden haberse afectado y empatizar con ellas. Entender así, que es posible que tengan reacciones poco habituales como estar más distraídos, con menor retención de información, quizás algo ensimismados o incluso algo agresivos. Éstas son respuestas normales ante situaciones anormales. Puede ocurrir también que presenten mayores molestias musculares (producto de la tensión), dolores de cabeza e indigestión, junto con dificultades para dormir, y por lo tanto, presentar un exceso de cansancio. (Para ver un detalle mayor de posibles síntomas, consulte la cartilla de autoayuda de www.psicologosvoluntarios.cl). Esto es normal que se mantenga durante alrededor de 90 días, tiempo en el cual el malestar debería ir decreciendo. Si aumenta o permanece en el tiempo, la persona deberá consultar un médico y recibir la ayuda psicológica necesaria). ¡Esté atento a sus compañeros o trabajadores!

Permita un espacio íntimo para conversarlo. Que la persona logre sentir y percibir que cuenta con redes de apoyo. Si es necesario, flexibilice sus demandas de modo que la persona esté en condiciones de cumplir con lo que se le solicita. De lo contrario, generará más estrés y comenzará un círculo vicioso del cual será más difícil salir.

No está demás señalar, que existen distintos niveles de afectación. No sólo sufren las personas que se ven afectadas directamente por un evento crítico; también puede ocurrirle a familiares y amigos, intervinientes, personas que deberían haber estado en el lugar y no estuvieron, e inclusive, aquellas que se impactan por la información que reciben a través de los medios de comunicación. Por ello, se recomienda no exponerse demasiado a esta información. No minimice el malestar de la persona por no haber estado afectada directamente.

El lugar del trabajo es nuestro segundo hogar. Cuando nos encontramos afectados, especialmente en contextos de gran impacto como este, es bueno sentir que nos encontramos en lugares seguros, con gente que nos cuida y que valida lo que estamos sintiendo, por muy extraño que parezca.

Apoyándonos mutuamente, se fortalecerá más el espíritu de nuestro equipo, pues se estrecharán más las redes afectivas y la confianza entre las personas. Esto aportará al bienestar de la persona, su salud mental, y aunque hoy no se sienta alegre, también aportará a su felicidad mayor.

Publicado el 10 de Abril de 2014 en http://asexma.cl/psicologos-voluntarios/