Los otros, NOSotros, felicidad. Aquí y Ahora.

¡Y llegó Marzo! Volvemos de nuevo a la rutina. Algunos con ganas, otro no tanto, otros con estrés post-vacaciones…pero aquí estamos. Haciéndole frente a la realidad otra vez…

¿Y si en vez de tenerla al frente, nos metemos en ella y la vivimos intensamente?

Uno de los elementos, que la ciencia ha demostrado como central para la felicidad, es precisamente vivir el presente. Quienes se enfocan en el pasado, tienden a ser más depresivos, seguramente algo más pesimistas, y en el trabajo, menos productivos. Quienes se orientan principalmente al futuro, seguro serán más ansiosos y estarán más propensos al estrés, a malestares físicos (musculares y gástricos, entre otros). Por ello, ubícate en el presente, pues aunque suene obvio, es lo único que existe. Aquí y ahora. Sólo este momento mientras lees.

¿Pero es necesario vivir el presente solos?

En el último tiempo he experimentado con fuerza, y he conocido de otras fuentes cercanas (empresas), la idea de que los seres humanos buscamos las relaciones, queremos formar parte de un grupo y ¡sí!…léalo bien: ¡también en el trabajo!

Pareciera existir la extraña idea de que al trabajo vamos sólo a trabajar. A cumplir con nuestras tareas y obligaciones. A “rompernos el lomo” para lograr lo que aspiramos alcanzar, “con esfuerzo, sudor y lágrimas”. Y sin embargo, la cotidianeidad no es tan así. Esperamos conectarnos con los otros. Anhelamos que “algo” ocurra en ese espacio que llamamos trabajo. ¿Se han fijado incluso, que mal vistas son esas personas que sólo se ocupan del trabajo y nunca comparten? Objetivamente, no hacen nada malo, pero genera ruido, llama la atención, y ello suele terminar en conversaciones de pasillo que afectan el clima laboral. Es decir, queda demostrado que los trabajadores no sólo trabajamos, sino que buscamos las relaciones.

Estas últimas semanas, esta idea me ha llamado poderosamente la atención. Más aún porque se me ha hecho evidente ante distintas situaciones.

Me enfrenté a un diagnóstico de comunicaciones internas de una empresa, donde el deseo generalizado consistía en tener reuniones entre todos, e incluso, ¡actividades extralaborales! Cuando lo leí, quedé sorprendida, pues los resultados indicaban que los trabajadores parecían no demasiado motivados por su trabajo y sin embargo, añoraban espacios de encuentro como un elemento central para su motivación y sentido de pertenencia y sentido del trabajo.

Sé de otra empresa, a la que un gerente nuevo llegó. Con el fin de interiorizarse en su nuevo trabajo, comenzó a recorrer las distintas áreas que estaban a su cargo. Una de ellas, consistía en ese lugar que muchos de ustedes reconocerán como cercano: “la bodega”. Asistió a una reunión, conoció a la gente, lo que hacían y algo de su cultura organizacional. Impresionado quedó, cuando un rato después, se entera que la gente de esa área estaba fascinada y motivada, pues nunca antes un gerente había asistido a su lugar de trabajo y menos aún, les había preguntado qué y cómo hacen su trabajo. Algo cambió de inmediato en esos trabajadores. Luego, se reunió con las jefaturas. Quedó impactado al saber, desde un trabajador antiguo de la empresa (20 años), que nunca antes se habían reunido todas las jefaturas y que por ello le agradecía.

¿Acaso a nosotros no nos ocurre lo mismo? ¿no es fantástico cuando cada uno, desde su rol, construye como parte de un todo? Y más aún, ¿Cuándo uno, como persona, sabe quiénes son las otras personas con las que trabaja? Personas, no trabajadores.

Cuando ello ocurre existe fiato, existe sentido, existe motivación a lograr metas. Todos existen y son importantes para el equipo.

¿Acaso un equipo de fútbol no siente las consecuencias de jugar un partido con 10 en vez de 11? No es sólo el número de jugadores, sino que además, cada uno de ellos sabe de los demás, de sus historias (muchos viajan y conviven juntos bastante tiempo), sus fortalezas y debilidades y logran sacar el mejor provecho de ello.

Para un equipo real que goza y es feliz con su trabajo, no existen el “yo y los otros”, sino exclusivamente un NOSotros.

Publicado en http://asexma.cl/psicologos-voluntarios/ marzo 2014

Partamos el año recordando lo importante: ser feliz

Al finalizar el año pasado, hablábamos de las fiestas, y de que en esos días, todos conectamos con la bondad, las buenas intenciones, los deseos de bien para otros (o al menos, la mayoría lo intenta). Pero, tras el 1° de enero, es muy fácil olvidarlo. El sistema no nos lo recuerda permanentemente y volvemos a caer en la rutina. Por eso la invitación es a comenzar el año volviendo a recordar que seamos felices en nuestro trabajo.

Basado en lo que plantea Alexander Kjerulf, en su libro “El happy Hour es de 9 a 5“, la felicidad en el trabajo es la sensación que te inunda cuando (a continuación revisa el checklist, y evalúa tu propia realidad):

  • De verdad te gusta lo que haces

  • Haces un gran trabajo del que te sientes orgulloso

  • Trabajas con gente estupenda

  • Sabes que lo que haces es importante

  • Se te aprecia por tu trabajo

  • Puedes asumir responsabilidades

  • Te diviertes trabajando

  • Aprendes y creces

  • Tu trabajo tiene sentido

  • Te sientes motivado y lleno de energía

  • Sabes que tu trabajo es espectacular

(http://www.felizentutrabajo.com/lahorafelizesde9a5/librohtml/lahorafelizesde9a54.html, visitado el 12 de enero de 2014)

¿Cómo te fue? Si marcaste la mayoría de ellos, ¡te felicito! ¡Vas por muy buen camino! Si no fue así, te invito a preguntarte, ¿qué es lo que está fallando? ¿Qué puedo hacer yo para mejorar esta situación?

Recuerda que parte de la felicidad, como lo plantea la Psicología Positiva, es genética, otra parte depende de las circunstancias, y otra no menor, depende de las decisiones que uno mismo tome para ser feliz. Por lo tanto, hay mucho que podemos hacer por nosotros mismos y por los demás para aumentar nuestra felicidad. ¡¡¡Busca tu propia receta!!! Si bien hay ciertos elementos que parecen hacer feliz a la mayoría de las personas, todos tenemos nuestras particularidades, y la felicidad es distinta para cada uno.

Recuerda también que la felicidad, va más allá de los momentos de alegría que podamos tener. Por lo tanto, busca realizar acciones que saquen lo mejor de ti y que te permitan sentirte feliz hoy y mañana y en 5 años más. No sólo acciones divertidas. Esas sólo duran unos momentos (no es que estén mal, de hecho no lo están; sólo no enfoques tu esfuerzo en estas menos permanentes). No es eso lo que estamos buscando.

Si en nuestra organización, ponemos nuestros esfuerzos en sólo tener momentos de estos últimos (tipo actividades recreacionales o una búsqueda de la felicidad exagerada), lo más probable es que las personas sientan aversión y ridiculicen la idea. Además, será un gasto enorme para tu empresa.

Pero la felicidad también depende de las circunstancias. Por eso es importante que en nuestra organización, seamos capaces de responder también a las necesidades de nuestros trabajadores. Por ejemplo: cubriendo cargos con las personas idóneas. Que ojalá la lógica pudiera ser el cargo para la persona -con más fuerza- que la persona para el cargo. Esto porque tendrás una persona que se encuentre en equilibrio con la tarea encomendada, en la ecuación:

nivel de exigencia x competencias = disfrute (flow), frustración o estrés…

La organización tiene una responsabilidad con la felicidad de sus trabajadores, en cuanto al clima laboral, las condiciones laborales, los beneficios que puede recibir, entre otros, pero especialmente, en cuanto comience a considerar a las personas como tales, y no sólo como trabajadores (mano de obra reemplazable).

Darle un lugar importante a las personas, desde la organización, y el esfuerzo personal por trabajar en un ambiente más grato, sin duda alguna traerán por consecuencia un círculo virtuoso para la felicidad laboral. ¡Inténtalo!

Publicado el 14 de enero de 2014 en http://asexma.cl/psicologos-voluntarios/

¡Felices fiestas! O ¿Felices fiestas?

Por alguna extraña razón, a estas alturas del año, lo único que queremos es que el mes se acabe, como si por arte de magia, las cosas fueran a ser distintas a partir del 1° de enero. Como si al gritar con fuerzas ¡feliz año nuevo!, nuestro cansancio acumulado fuese a desaparecer y pudiésemos dar vuelta la página y hacer borrón y cuenta nueva. Sí. A todos nos pasa.

Por otro lado, diciembre es también un mes algo confuso en cómo nos predisponemos a vivirlo y cómo lo vivimos en realidad.

El espíritu de la Navidad, del amor y buenos deseos, comienzan a inundar el ambiente (a unos los toca más que a otros, claro está) y generamos distintas actividades para celebrarlo: la fiesta de fin de año, la navidad de la empresa que incluye a la familia, y el ya tan instalado “amigo secreto”, entre otras.

Sin embargo, estas instancias que hemos creado para disfrutar, muchas veces terminan transformándose en una carga más; en una tarea más de aquellas miles que tenemos, laboralmente, para cerrar el año, y dejamos de disfrutar.

Te quiero invitar. A detenerte un momento… respira… profundo… y observa.

Observa como este tiempo está para recordarnos aquellos elementos positivos de nuestra rápida y acelerada vida cotidiana. Esa vida que muchas veces nos automatiza en un quehacer que nunca acaba.

Detente. Observa. Recoge. Este año sin duda ha de tener más de algún fantástico momento en el trabajo. Quizás el logro de una meta; el goce de hacer lo que a uno le gusta; las bromas y cafés con los compañeros. Cada uno sabrá.

Observa cómo tu trabajo es mucho más que la suma de tareas. También es un espacio de creación, de ejecución, de encuentro humano, de aprendizajes. De momentos buenos y malos que permiten nuestro desarrollo.

En este último artículo del año, no quiero teorizar ni dar “recetas”. Sólo quiero hacerte esta invitación a detenerte y observar. A que te tomes un momento para volver a conectar con aquello que realmente importa. A tomarte un minuto antes de retomar la locura de fin de año, pero ahora, con un poquito más de fuerza, alegría y esperanza. Esperanza en la vida y sus oportunidades.

De todo corazón les deseo, con toda mi alegría y esperanza, que tengan unas maravillosas fiestas junto a sus familias y equipos de trabajo, y que éstas alimenten el espíritu para continuar con nuestra tarea de hacer país todos los días, uno que no dudo, construiremos más feliz.

Publicado en http://asexma.cl/felices-fiestas-o-felices-fiestas/ el 13 de dic de 2013.

Publicado en http://www.cetep.cl/web/?p=7196 el 02/12/2014